Lenguaje sexista: lo que bien se dice, bien se entiende

 

Autor: Yunior Hurtado
Autor: Yunior Hurtado

La mejor forma de expresarnos es a través del uso del lenguaje, pero, ¿qué pasa cuando esta utilización es discriminatoria?

A lo largo de la vida es fácil percatarnos de que en nuestro país predomina el machismo, no existe sociedad alguna en el mundo donde mujeres y hombres reciban un tanto equitativo, esto en cualquier ámbito, político, social, económico, etc. Esta discriminación sustentada sólo en el hecho de nacer con determinados genitales se transmite de formas más o menos sutiles como el lenguaje, que impregnan nuestra vida.

Una de las cuestiones más polémicas relacionadas con el sexismo lingüístico proviene de la confusión que se establece entre sexo y género gramatical. Mientras que el sexo es un rasgo biológico que poseen algunos seres vivos, el género gramatical es un rasgo inherente a determinados tipos de palabras, que sirve para clasificar los sustantivos en masculinos y femeninos y, en el caso de los adjetivos y determinantes, para establecer su concordancia.

El uso del lenguaje sexista no puede ser intrascendente, nada de lo que decimos en cada momento de nuestras vidas es neutro; todas las palabras tienen un lectura de género. Asimismo la lengua transmite estereotipos y roles considerados adecuados para mujeres y hombres en una sociedad, sólo pensemos en frases cotidianas, como “vieja, el último”, “lo que valga una mujer, en sus hijos se ha de ver”, “los hombres no lloran”, o “no seas niña”.

En ocasiones el discurso que llega a la población mediante quienes actúan como autoridades o representantes de la sociedad, en tanto que son personas que trabajan para un gobierno elegido democráticamente, está construido a partir de la existencia de un sujeto gramatical: el masculino.

A cada objeto, a cada acción, a cada emoción o situación corresponde una palabra, lo que no se nombra, aunque exista, en el imaginario colectivo pasa a ser invisible, inexistente.

Cuando nombramos la realidad como es, conseguimos transmitir una idea exacta de ésta. Si ajustamos nuestro lenguaje donde hay mujeres y hombres que realizan actividades, que sufren, que estudian, que sienten y que comparten situaciones y sentimientos. Daremos paso así a que las personas puedan imaginar, conocer y ubicarse en un mundo plural, en el mundo que existe y al que deben tener acceso. Un mundo con muchas más oportunidades y alternativas si el uso irreal de la lingüística no invisibiliza más ni sanciona u oculta por más tiempo a las mujeres.

Cuando nombramos la realidad como es, conseguimos transmitir una idea exacta de ésta. Si ajustamos nuestro lenguaje donde hay mujeres y hombres que realizan actividades, que sufren, que estudian, que sienten y que comparten situaciones y sentimientos. Daremos paso así a que las personas puedan imaginar, conocer y ubicarse en un mundo plural, en el mundo que existe y al que deben tener acceso. Un mundo con muchas más oportunidades y alternativas si el uso irreal de la lingüística no invisibiliza más ni sanciona u oculta por más tiempo a las mujeres

En tanto el lenguaje siga cargado de estereotipos, no conviene disimular la visibilización. Sería importante evitar las barras diagonales: “se ofrece trabajo a diseñador/a”. No se deben usar los paréntesis: “buscamos un(a) abogado(a)”.

En este mismo sentido, si practicamos un feminismo inclusivo e interseccional, convendría que elimináramos los símbolos que no son legibles por dispositivos para personas con visión reducida o que no son verdaderamente representación del femenino. “Querid@s amig@s” es una representación de los géneros binarios (XX/XY) y “queridxs amigxs” supone una dificultad extra para personas con visión reducida que utilizan dispositivos de audiolectura.

Y no nos supone impedimento alguno para empezar a utilizarlos en nuestro lenguaje cotidiano, ya que como vimos la lengua no es estática sino que día a día se nutre de nuevas fuentes. Valga el ejemplo de Suecia que acaba de oficializar el género neutro para evitar señalar como masculino o femenino, pronombre neutro cuyo uso se ha popularizado entre la juventud.

About Ximena Raposo

Nacida en 1993. Entusiasta de la nada

8 thoughts on “Lenguaje sexista: lo que bien se dice, bien se entiende

  1. No termino de comprender el final del artículo. Me parece estupendo que Suecia haya hecho oficial el género neutro, quizá en su lengua sea más fácil la construcción en este tipo de género pero en castellano me parece bastante difícil. Por supuesto existe el lenguaje inclusivo y en mi caso lo intento aplicar siempre que puedo pero hay muchas ocasiones en las que no es posible. Quizá es que soy un poco corta de imaginación, pero no veo cómo se puede construir un género neutro en castellano (aunque me encantaría). ¿Podríais explicarme cómo o si hay algo escrito relacionado con este tema? Muchas gracias.

    1. Hola Sara, tendría que mirar algo sobre si está escrito por personas con peso académico o científico, pero yo lo uso, lo he escuchado y cada vez leo más en diferentes sitios. Se ha difundido el uso de la vocal e como neutra/inclusiva en lugar de las que denotan sexo/ género binario, (ej: Nosotres en lugar de nosotros o nosotras).
      Mercedes Bengoechea, Lohana Berkins, Rocío Gómez… Hablan del uso del lenguaje no sexista e inclusivo.
      Un abrazo!! Espero haberte contestado algo de provecho!!

      1. Muchas gracias por arrojar luz sobre esta duda que tenía. La verdad es que la letra e es una opción que creo posible y no lo había ni pensado. Buscaré textos de las escritoras que me comentas. Gracias!!

  2. Muy bueno. Se te repitió un párrafo, por si queréis revisar. Me gusta mucho que hablemos de lenguaje inclusivo, me parece importantísimo (tengo una comprensión muy literal y el lenguaje me afecta profúndamente, no dudo que no sea la única). Gracias

  3. El artículo hace una crítica muy buena, aunque encuentro que faltan propuestas. Entiendo que sea incorrecto de uso de las barras, paréntesis, @ y x, ¿pero entonces qué? Me gustaría ver un artículo con recomendaciones más claras. De momento solo he visto el de la Universidad de Yale, pero claro, es para el inglés.

  4. Hola! me ha gustado mucho leer un artículo sobre lenguaje inclusivo, es más,me gustaría comentar mi experiencia con el tema. En mi escuela los comunicados que les estudiantes y profesores emiten lo escriben en pronombre neutral usando la “e” (alumnes, apoderades, funcionaries, etc) ya que es hace que la palabra sea legible y pronunciable, a diferencia de @ y x. Otra cosa que nos pasaba con la arroba y X es que la ignoraban y le asignaban un género específico, es decir, no respetaban la neutralidad. Creo que es una iniciativa que nosotres deberíamos impulsar sin importar lo que diga la RAE! jajaj, saludos!

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