Sólo me hago falta yo

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Fuente: Feministadas

Desde que me puse las gafas violeta y estoy más atenta a lo que me rodea, no hago más que leer mensajes de pareja del tipo: “sin ti no hay un yo”, “sólo me haces falta tú”, “lo eres todo”, “no puedo estar sin ti”, “cada día me haces más falta”, “sin ti nada tiene sentido” y un larguísimo etcétera con el que podría rellenar página y media. Y es que el amor romántico ha hecho mucha mella en las relaciones de pareja de la sociedad heteropatriarcal en la que vivimos.

Un “sin ti no hay un yo”, para aquél que lo dice, puede representar todo el amor que desprendes hacia tu pareja o lo importante que es para ti. Sin embargo, esconde la pérdida de identidad de una persona, es decir, un “sin ti no hay yo” nos reduce a la más mísera dependencia del otro. De igual modo se entiende el “no puedo estar sin ti”.  Qué decir, en esta sola frase se puede describir cómo perder la libertad individual para arraigarse en la dependencia de tu pareja y, amigos y amigas, no dependas nunca de nadie en el amor más que de ti mismo. Sé tu propia media naranja.

Un “sólo me haces falta tú” no hace más que aminorar el entorno de la persona en cuestión, quiero decir, canalizar todas las relaciones a una sola persona y, de este modo, ir alejándose poco a poco de amigos o familia con el único pensamiento de sólo necesitar a tu pareja.

“Sin ti nada tiene sentido” es uno de los que más me cabrean. Qué feo eso de darle toda la importancia de tu vida a otra persona; qué feo pensar que la marcha de tu existencia está marcada por aquella persona en la que, en un momento dado, pensaste que era quien te haría feliz y ahora es de quien depende tu felicidad. No es lo mismo, ni parecido.

Todas estas frases descansan en el regazo del amor romántico, de dejar la autonomía del rumbo de vida en otras manos que no sean las propias, es decir, de la dependencia emocional y el amor tóxico. Algunos pensaréis “qué radical, lo lleva todo al extremo“. No, queridos y queridas, este tipo de mensajes, aparentemente “una muestra de amor” y “sin más importancia”, lo único que consiguen es perpetuar la toxicidad de parejas que se asfixian, de llegar a esconder tras de sí la violencia de la independencia de pareja. El amor no debe ser eterno, exclusivo, incondicional y sacrificado, sino que se trata de dar rienda suelta a la aventura de ser nosotros mismos con alguien que camine a nuestro lado, sin juzgarnos, limitarnos o atarnos a sí.

Recordad, el amor romántico mata con unsin ti no hay un yo; el amor es saludable cuando “sin ti soy yo, pero contigo soy más yo“.

About Irene Sastre

Acérrima en aplastar el patriarcado; frustrada porque estudio Terapia Ocupacional y seguramente no sepas qué es; convencida de que sólo siendo libres supimos hacernos compañía y segura de que mi madre me hizo guapa, lista y feminista.

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