La impotencia de cada día

Espero no tener que volver a morirme de ganas de ver a mis amigos no por echarles de menos, sino por saber que estando al lado de dos chicos no te van a decir nada. Y aquí estamos, dependiendo una vez más de los hombres. Ese puto sentimiento de seguridad que te da ir por la calle con tus amigos, ese puto sentimiento de angustia al saber que nunca te sentirás así de tranquila yendo sola.