Crónica de una violación frenada

Acurrucada entre los “eso no me va a pasar a mí”, arropada con los “mientras tenga cuidado, no pasará nada”, cómoda con todos los “vivo en una zona que no es peligrosa”, que yo misma me repito. Somos capaces de encontrar siempre un parche que tape el agujero que dejan las tres violaciones diarias en España, una cada ocho horas (según los datos facilitados por el Ministerio del Interior). No tendré yo la mala suerte de que me ocurra a mí. Son casos aislados. Yo siempre tengo cuidado, mi madre y mi tía son unas histéricas cuando me dicen que, por mucha vuelta que tenga que dar, siempre pase cerca de la comisaría de la esquina cuando vuelva a casa tarde.