Relatos

Cuando descubres que eres una yonki y tu maltratador es una droga

Tengo 35 años. He sobrevivido a 13 años de maltrato psicológico. Hace apenas dos meses que me di cuenta de mi situación y solo uno que me separé. Estamos en guerra por la custodia de nuestro hijo (3 años). Mi ex no me quiere soltar, nada está siendo fácil. Soy plenamente consciente de que la guerra es contra mí. Quiere que vuelva con él o destruirme (quizás ambas cosas sean lo mismo)

Autodefensa Feminista

Algunas nos hicimos feministas después de una mala experiencia con los hombres. ¿Y qué?

El ser humano evoluciona a través de experiencias. El hecho de que una persona de quince años no piense igual que una de veinte, ni esta que una de treinta, no se debe tanto a la edad en sí como a las experiencias que ha ido acumulando, que han ido – y seguirán – formando su carácter. Sois mujeres que vivís bajo el yugo del patriarcado y no os habéis dado cuenta de ello hasta que una experiencia más fuerte os ha hecho abrir los ojos.

Cultura

No es culpa tuya

Por ese “Si vienes tan tarde no vengas sola, que te acompañe alguien” de mi padre cuando salgo de fiesta. Por los “hija que guapa vas, muy diva como siempre; pero bájate la falda” de mi madre. Por cada vez que me han tocado en una discoteca/fiesta/cualquier sitio.

Soy flaca y me amo

Seré el palo más hermoso del planeta porque me hace feliz, porque me amo enterita, me encanta mi cuerpo, fluyo con él, camino con él, y cargo con sus pesares cotidianamente. Porque aunque me juzguen, o me juzgue a mí misma, en el fondo sé que en amarme está la respuesta, en aceptarme tal como soy. Y no es fácil

Tras la impotencia llega la rabia

Yo estaba en esa parada de autobús, en ese portal en Pamplona, estaba en un callejón oscuro, y en la habitación donde abusaron de una cría de catorce años. Yo estaba cuando mataron a la madre de dos niños de un tiro, porque un exmarido con ansias de poder pensó que si no podía ser suya tampoco sería de otro hombre. Yo estaba y me arrancaría los ojos si así no recordase las cosas que las mujeres hemos visto.

La impotencia de cada día

Espero no tener que volver a morirme de ganas de ver a mis amigos no por echarles de menos, sino por saber que estando al lado de dos chicos no te van a decir nada. Y aquí estamos, dependiendo una vez más de los hombres. Ese puto sentimiento de seguridad que te da ir por la calle con tus amigos, ese puto sentimiento de angustia al saber que nunca te sentirás así de tranquila yendo sola.

miedo en la calle
Autodefensa Feminista

Sola. Calle. Miedo.

Yo. Puro empoderamiento. Si no me conoces y me ves por la calle, o en cualquier espacio piensas que seguridad y autoestima fueron conceptos que inventé yo, porque ya me he encargado personalmente de que eso sea lo que irradio. De mirada fija. No bajo la mirada a veces por pura arrogancia, y muy en especial cuando quien me la mantiene es un hombre, aunque esto algunos lo hayan leído como que quiero sexo con ellos. PERO. PEROOOOOO… Cuando voy por la calle, os lo confieso, muchas veces tengo miedo.

Violencia Machista

Formas de abuso psicológico: la ley de hielo

No existe un perfil concreto de “víctima”. Según estadísticas**, 1 de cada 4 mujeres será maltratada en algún momento de su vida. La clave reside en saber detectar y cortar de raíz ese tipo de comportamientos. El aguante de cada una sí que dependerá del nivel de autoestima, dependencia emocional, experiencias previas, circunstancias personales y determinados rasgos de personalidad.

Yo creí que estaba loca

Empecé a creer que estaba loca, porque él decía que había gente que pensaba eso de mí, que él lo sabía. Empecé a creer que estaba loca, porque había elegido amigos que “me habían llevado por mal camino”. Empecé a creer que estaba loca, porque cada vez que él me lastimaba insultándome, elegía la autolesión para demostrarle lo mucho que me estaba haciendo daño. Empecé a creer que estaba loca, cuando empecé a contemplar el suicidio como forma de escapar al dolor.

Cenar con tu agresor el día de Nochebuena

Hace años, una persona que se sienta contigo a la mesa todas las Nochebuenas abusó sexualmente de ti. De todas formas nunca vas a contar nada. Te avergüenza. Probablemente tu familia no te creería. Tu eres “desarraigada”, “demasiado independiente” y a veces incluso “impertinente”. Deberías limitar tus salidas de tono y no inventarte cosas malas sobre los demás.

Si el feminismo ya no fuera necesario… Respondiendo comentarios machistas #1

el maltrato psicológico sea un arma que se pueda utilizar en otros ámbitos y de otras maneras no puede impedirnos denunciar y, por supuesto, priorizar esta lacra que es la violencia machista que, tal y como expone la ONU, es “un problema de salud global” que alcanza ya “proporciones epidémicas”. Por otro lado, esa violencia psicológica se desarrolla en gran parte a partir del concepto de amor romántico que nos inculcan desde pequeñas.

Simone de Beauvoir y Susana Thénon responden a Eduardo Galeano

En cada acto sobre violencia de género al que asistí siempre había un hombre que leía este texto de Eduardo Galeano: “Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.”

No quiero

Ella tiene la culpa por aceptar. Que podría haber seguido diciendo que no. Porque claro, ni se piensa que ella puede tener miedo a que él se harte de ella, a que él la haga daño, o que ella puede ser que ni sea consciente de ese miedo, y sólo se sienta mal al hacerlo y no entienda por qué. Se nos enseña a nosotras a protegernos y que si no lo hacemos somos unas zorras en lugar de enseñarle a ellos a dejarnos en paz si decimos que no.

El maltrato silencioso

Darme cuenta de que sufrí maltratos psicológicos desde pequeña y de que la anulación de mi personalidad llegó a un punto tan alto, me pesa y me duele mucho. Tanto fue el maltrato y la humillación constante que aún hoy pienso que soy una exagerada. Quiero buscar un psicólogo/a especialista en maltrato, y me da vergüenza, porque pienso que las personas que asisten a la terapia serán maltratadas “de verdad”, y creo que voy a insultarlas yendo allí, ya que aún todavía dudo a veces de si lo fui, o de si es todo producto de mi imaginación.