El matrimonio subversivo

Podríamos ver el matrimonio simplemente como un contrato de unión entre dos personas, pero a esta idea suele ir ligada la concepción de la familia en su sentido más tradicional y/o religioso: hegemonía de la heterosexualidad, jerarquización por sexo, reproducción como objetivo principal de la pareja, división sexual del trabajo… Cuando la institución del matrimonio nos suena a todo esto, es normal que haya personas a quienes nos den ganas de salir corriendo sólo de pensarlo. Por su puesto, tenemos la más que respetable opción de rechazarlo y no hacer uso jamás de este contrato pero, ¿y si apostamos por resignificarlo?

Vivir el poliamor: de clichés y otros monstruos

Con el consentimiento y acuerdo previo de su mujer, nos embarcamos en una historia complicada pero no por ello menos enriquecedora para los tres, e incluso decidimos vivir juntos, en la misma casa, pese a que H. y R. ya habían formado una pequeña familia. No tenía ni idea hasta entonces de que existiera una forma de amar con tanta libertad que permitía saltarse los cánones establecidos.